¿Jesús está vivo?

Escrito por el 8 de diciembre de 2021

Había una pareja atea que tenía una niña de cinco años de edad, nunca le habían hablado de Dios. Una noche, sus papás pelearon, hasta el punto, que el esposo disparó contra su esposa, la mató y luego se suicidó. La niña estaba presente y lo vio todo. Era hija única, las autoridades la llevaron a un albergue.

Tiempo después, la niña fue adoptada por un matrimonio. Su madre de corazón, de fe cristiana, la llevó a un colegio de religiosas vinculado a la parroquia y el primer día, habló con la maestra para indicarle que la niña nunca había oído hablar de Jesús, pidió que tuviera paciencia y tacto con ella.

Cierto día, en clase, la maestra mostró una fotografía de Jesús y dijo: “¿Alguien sabe quién es este hombre?” La niña, de pronto respondió a alta voz: “Yo le conozco; es el hombre que me estaba abrazando la noche en que mis padres murieron”.

He querido iniciar con esta pequeña historia, pues al igual que los discípulos creyeron ver un fantasma cuando Cristo, resucitado, se hizo presente en medio de ellos y tampoco creyeron lo que los discípulos de Emaús les habían contado en su recorrido, además de pensar que las mujeres alucinaban y dudan de la veracidad de la Resurrección: nosotros también dudamos de la veracidad de la Resurrección. 

Nos puede suceder lo mismo, “cuando el hombre no cree en Dios, no es que no cree en nada, es que se lo cree todo”; de ahí, que antes que creer en un Jesús que está vivo y resucitado y que camina a nuestro lado, se prefiere creer en energías, fantasmas, falsas ideologías y alucinaciones…

No obstante, Jesús en una escena plena de realismo humano, afirmará la identidad total entre el crucificado y el resucitado, diciendo: “no soy un fantasma, miren mis manos y mis pies… ¿Tienen algo que comer?” Entonces, aquí nos ilustra la frase bíblica: “les abrió el entendimiento”, que encontramos en el evangelio de San Lucas, Cap 24, 35-48.

Esta historia de la niña es real y nos debe llevar a la reflexión de lo que ella en su inocencia y corta edad, experimentó al sentirse cobijada por la figura de un Jesús vivo, que la abrazó, la consoló y estuvo a su lado.

Jesús, no es un fantasma. En medio de nosotros hay mucha gente que proclama la Resurrección, porque son testigos de que la Pascua ha traído el perdón de pecados, la reconciliación entre enemigos, la reconstrucción de matrimonios, la liberación de los miedos, los bienes compartidos con los necesitados, la integración de personas esclavas de vicios, de odios y rencores…; en definitiva, personas sanadas en la esperanza y el amor.

Este es el fruto de la Resurrección. Pero, es más, la presencia de Cristo Resucitado en medio de sus discípulos que rompe su rutina y su inmovilidad, abre su inteligencia y los envía a “predicar la conversión y el perdón de los pecados”.

También a nosotros, se nos envía en este tiempo de Adviento a romper la rutina de tantos corazones y a anunciar al mundo el gozo de la vida nueva en Cristo.

Quienes participamos de la Eucaristía, debemos salir de la rutina diaria y dar testimonio valiente de que Jesús está vivo y es real, en medio de un mundo que rechaza los signos religiosos y no gusta hablar -porque no entiende- de conversión o perdón de pecados.

¡No saben lo que se pierden!

Diácono Martín Sáenz, Responsable Editorial de Radio María Costa Rica 

 


RM Costa Rica

Llena de Amor

Canción actual

Título

Artista

Background